Desconcilio. Me desgarro la boca pero no hablo. Cientos de corredores, miles de corredores,
un corredor, otro corredor, los recorrí todos, todos los conozco. Mi cueva es de pizarra,
yo ya nada digo, espectáculo del conocimiento, religión de pizarra. Soy la ventrílocua, la que corre cantando por los corredores de plomo, con voz de pizarra. Que sólo el fraude era verdad. Velar desquiciada para que esta máscara ventrílocua no se me incruste en la boca, tengo que correr por los corredores de pizarra, digo muchas cosas, nada puedo hacer para dejar de mentir.
Desconcilio. Me desgarro la boca pero no hablo… de Yolanda Castaño
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
Ver todas las entradas de Cadaveres