Me acuerdo de ti más de lo que tú imaginas. Ah, y una noticia: antenoche te soñé. (…) Tenías la cara más linda que he visto en mi vida. Era tu cara, pero como pintada, un óvalo perfecto, una expresión de amable y sonriente disgusto. Yo supe allí que te quería para siempre. En tu sonrisa había algo de beatitud y de elegancia; en tus ojos una mirada inmóvil, transparente. Fui hacia ti, descubierto, perdido. Reímos los dos.

Jaime Sabines, Cartas a Chepita (agosto 14, 1949). (via nomegustaelpastel)

Deja un comentario