Hoy te viví, no eras el sueño del que despertaba abrazando una almohada, empezó como un baile, tú vestida en mis deseos, yo desnudo te miraba, tomando tus manos, acariciando tu cuello, música palpitando, estremecías entre mis manos y ellas me guiaban, moríamos de frente y tus ojos me hablaban, descubrías tus senos; siendo brazas, pétalos en tu piel, fuego en tu alma, el compás de tu cadera marcando mi existencia tan maravillosamente para vivirte y morirnos una y mil veces más. Castrezana

— Escrito original por el usuario rapjc.

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