Es difícil ser honesto, ¿sabías?
Cuesta quemar los bosques putrefactos,
Sembrar y luego cosechar flores de luz.
¿Pero qué ocurre,
Cuando el jardín naciente
Es devorado por mariposas demoníacas?
Dime, predicador de los hambrientos,
¿Qué ocurre cuando el valor
De los resurrectos es pisoteado
Por tu avanzar inmundo y mentiroso?
Es difícil¿lo sabías? ¿Cierto que lo sabías?
Juré a mi antigüedad, destriparla
Y asfixiarla con sus vísceras
Para que el mañana resplandeciese,
Como los pájaros que vi ayer
En mis campos de flores fantasmales.
Entonces dime,
Maldito hijo de puta,
Predicador de la carne suculenta,
¿Te gustó penetrar, violar
Y desgarrar mi luz, mi ingenuidad,
Mi sinceridad, mi verdad?
¿Acaso crees que no adoraba hacerlo?
Yo también lo hice, y créeme que ciegamente lo gocé.
Supieras a cuantas personas he matado,
A cuantos animales he ahorcado,
A cuantas mujeres su pureza he quitado,
Cuantas veces a mi familia he asesinado.
Predicador del karma,
¿Te presentas ante mí de esta manera?
¿Esta es tu justicia?
Pues déjame decirte, con todo respeto,
Después de todos los cortes recibidos
Y también autoinflingidos:
Yo no estoy jugando,
Ni contigo,
Ni con ustedes,
Rameras celestiales,
Putas de la balanza.
Soy un humano, de carne y hueso,
Sin dios y sin objetos.
Y mis campos fantasmales saben lo suficiente,
Para sobrevivir ante esta horda
De lo que ustedes llaman
Sequía y hambruna del destino.
Es fácil correrse sobre el rostro,
Ciego de los inocentes.
Es sencillo ocultarse entre la oscuridad
Y masturbarse mil veces,
Hasta maldecir a la humanidad
Arrojando su atrofiado semen.
Soy un humano, soy valiente,
Tu peor pesadilla.
Y juro, sobre la lava ardiente que me ha forjado,
Que tomaré toda la oscuridad enmarañada
Entre los siervos de la miseria,
Y la penetraré por todos sus agujeros,
Hasta que eyaculen por los ojos,
Toda esa sangre espesa y envenenada,
Que atormenta a mi gente
A mi mente y sus ojeras.
Oh, gran señor Predicador del Karma,
Prepara tu atroz caballería de ceniza,
Que mi cosecha maldita a finalizado.
Cientos de hermosos vástagos, trastornados mentales,
Se han alzado en esta campaña,
Para recoger a los bastardos de guerra,
Para empuñar firme la mirada,
Y reventar al sol del horizonte.
Por : El Gato Buena Onda.
