Ciclo narcosis

La nostalgia me envuelve desde el centro de mis huesos. Si volar fuera pecado, si volar fuera la muerte, hoy no tendría estas preocupaciones, pues contigo habría sucumbido de una y mil maneras. No me ataques con tu ensueño, no me mires de recuerdos. El otoño está conmigo pero quiero que sea solo un mal sueño, donde no es real pisar hojas que alguna vez estuvieron vivas, hojas que ahora están muertas y que pasan sin remordimientos bajo miles de zapatos. Así me siento sin tu abrazo, y puede que no esté despierto, puede que esté muerto, puede que ni siquiera esté en mi cuerpo, puede que estés a mi lado mientras te lloro un terrible sudor frío porque ya no estás conmigo, ¿lo estuviste? No puedo imaginar que te tenga, que te tuve, que fuimos nuestros. ¿Eres de verdad? Porque estás aquí siempre y aunque ya no se rocen nuestras sonrisas sigues sin marcharte pues te sueño de luna, de sol. Por eso es un mal sueño, por eso ahora despierto y estás aquí, lo sé porque escucho un ruido en el baño, te acomodas los cabellos y te arreglas para amarnos, nos abrazamos y besamos pero tengo mucho frío, lo sé porque es un sueño dentro de un sueño y ahora despierto para darme cuenta que en realidad llevo dos días muerto. Era la muerte, era pecado desde el primer momento que estuve a tu lado, una sonrisa se dibuja por mis labios porque entonces nos amamos, pero tristemente vuelvo a despertar para darme cuenta que la muerte sigue presente, pero esta vez es real pues la siento como mil dagas en el pecho, y me vuelvo a preguntar, me vuelvo a atormentar cada tarde que llora junto a mí ¿por que ya no estás conmigo?. Entonces me despierto, te despierto con un beso y  me doy cuenta que siempre serás un sueño para mí, que estamos y que debo disfrutar cada segundo que seamos porque no sé si mañana me aburras, te aburras, me odies o te odie. Por eso te quiero, por eso ya eres mi muerte, por eso espero que si alguna vez nos hacemos falta, recordemos que ya estábamos muertos y que podremos regresar a la vida hasta encontrar de nuevo, a la muerte de otro abrazo .

VII

Narración original por Barrococeleste.

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