Te dedico a ti
todo mi insomnio,
las doscientas seis noches que pasé sin tu amor
porque además las conté.
Te dedico
para ti sola
todos los carnavales que imaginé compartíamos
y las tres mil ferias que protagonicé.
Tengo una flor
alimentada por la luz de seis soles
crecida en tierra de sinceras sonrisas
y cuidada por la sombra de un anciano alcornoque.
Riego esa planta en sueños
y, aunque no esté a tu altura,
es para ti.
Aquí me tienes,
leyendo viejos mensajes
y saboreando el metal del anillo que me regalaste,
viendo dos semillas rojas
oliendo la arcilla de las manos que las sostienen
escuchando viejas canciones
canciones que siempre odié de ti
y sintiendo la textura del abrigo
que alguna vez te presté.
Poesía original de Rómulo Engycel.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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