Un tiempo amanecí temprano,
minaba en las cuevas;
suspiros pasados
y en su estalagmita
tallaba con lija y aceite
labios sonrojados.
Un tiempo besaba los vientos
que me acompañaban
en cada transporte.
Llevaron sus aires a casa y
juntos destilaron
elixir de amores.
Un tiempo cargué mil heridas.
Por todas caían
gotas de tristeza,
los charcos se hicieron diamantes
olor a esperanza.
Los puse en mis dientes
Y un tiempo yo te veía toda,
sí, fueron semanas
en que te soñaba,
guardaba mis besos en ropas
con cuales vestirte
llegada la hora.
Y llegó
el tiempo en que fuiste
la dueña de todo:
de piedras talladas y elixir,
de dientes diamantes y ropas
y tomas mis besos
te los quedas todos
me exprimes el último labio,
reclamas a gritos
que te entregue todos
los besos que guardo en mi boca,
y en vez te sonrojas.
Tendré que encontrarte
los besos de aquél
recoveco en que nunca se agotan:
perforo mi corazón pronto
brotan cataratas de besos pasiones
te bañas bajo la cascada y
le bebes los ríos,
bebes mis amores
en tu boca.
Poesía original de Quidec Pacheco.
