El Cantinero Volador

Era el mejor cantinero de su abandonado distrito,

trabajaba en un bar, que era siempre el favorito.

Estaba prohibido prominente bigote

pero nadie lo delataba, parecía un monigote.

El piso de madera maltratado por la humedad

su uniforme impecable y la corbata al ras.

Siempre se antojaba de un buen cigarro

le lastimaba los pulmones, pero se imaginaba habanos

Venían los de siempre y a veces con sus amigos

venían pocas señoras y alguna vez un mendigo

pero disfrutaba atendiendo a una particular cliente

y de su olor a tabaco; tan solo verla en su ambiente.

Ella siempre se sentaba sola en la barra

pedía un bloody mary y una pizza bien horneada

además solicitaba que le traigan alcaparras

y salsa de ajos con albahaca y espinacas.

El cantinero vivía enamorado de aquella

soñaba la noche su vida con dicha estrella

con amor de clavo de olor y limón

Miel de nueces y frutas de estación.

Poesía original de Rómulo Engycel.

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