34-C, cabello lacio, 1:65, labios rosas. Esas eran las características de mi chica, bueno, en realidad no era mi chica, creo que ni si quiera sabía que existo. Pero yo si lo sabía, por eso siempre me la pasaba viendo sus fotografías en mi teléfono —un Samsung Galaxy Slll—, al anochecer, al amanecer, siempre observaba sus fotografías, y es que no era ninguna tortura ver ese rostro, ni ese cabello, mucho menos, ese… Ese par de 34-C, era casi un sueño observar tanta perfección en un solo lugar, aunque yo sólo era uno de lo 345 Likes que le daban en cada fotografía, así que a veces mejor, sólo me dedicaba a observarla por mi pantalla, a observarla a ella.
Mi nombre es Andres, tengo 17 años y al igual que ella estudio la preparatoria en el Bachilleres No. 8. Tengo muy buenas calificaciones en la escuela, de hecho, soy de los mejores, mis clases favoritas son Matemáticas y Química, he estado en el cuadro de honor un par de veces y jamas he tenido algún reporte de indisciplina. A pesar de todo, siempre he sido muy reservado, a decir verdad no tengo muchos amigos, de hecho, solamente tengo uno, el mismo desde la primaria su nombre es Ricardo. Ricardo y yo solemos hablar de nuestro futuro en receso, sentados muy a lo lejos de la «sociedad». El quiere ser abogado y yo quiero ser un Químico Biólogo o un Ingeniero en Robótica, queremos estudiar fuera del país, Ricardo quiere ir a Estados Unidos, yo por mi parte prefiero ir a Japón. Me gusta mucho el Anime, y en especial el genero Gore, obviamente, mis padres no saben nada al respecto ya que no lo permitirían, mi familia es muy reservada y correcta, pero en mi cuarto las reglas cambian, afortunadamente tengo puerta, una laptop, un celular y ambos con internet.
Su nombre es Melisa, la chica perfecta, aunque su belleza no radica en su cerebro, reprobo un semestre por lo que tubo que repetir y para mi fortuna, quedo en mi salón, y desde luego todos y todas quieren estar cerca de ella. 5,000 amigos enFacebook, 10,000 preguntas en Ask.fm y 400 fotos, la mitad al revés y con filtros deInstagram, pero eso no le quita la belleza, que absolutamente es mejor en persona.
Ya estamos en nuestro ultimo bimestre del semestre, y los exámenes finales se acercan, a Melisa parece no importarle mucho, la mayoría de los maestros son hombres y ella, sabe bien como convencerlos. Desafortunadamente la maestra de Química, la Señora Reyes no es hombre y no sedera por sus encantos. Yo tengo las mejores calificaciones en Química, se despejar con los ojos cerrados y me se la tabla periódica al derecho y al revés. En cambio Melisa es la peor, ella esta mas ocupada mandando WhatsApp’s desde su iPhone y contestando preguntas deAsk.fm, unas de las cuales yo he preguntado anónimamente, cosas cómo: «¿Qué buscas en un hombre física y emocionalmente?» Y al parecer yo no mido 1:80 ni tengo cabello largo y tampoco soy el alma de las fiestas. Así que creo que a mi no me busca.
Era Viernes y la maestra había puesto un ultimátum a las personas que debieran tareas y no habían entregado ningún trabajo, personas entre las cuales estaba Melisa, así que recomendó a los 3 mejores promedios de la clase como tutores para ayudar, entre los cuales por supuesto, estaba yo.
— Jaime Capetillo con Rafael Dominguez. Melisa Rodriguez con Andres Fernandez. Isis Rubio con…
Cuándo la señora Reyes dijo esas palabras no podía creerlo, de repente todo quedo en silencio dentro de mi cabeza, por fin, por primera vez ella había volteado a la esquina derecha hasta el fondo del salón, yo la veía todos los días, pero ella, hoy por fin me había visto y tenía que estudiar y trabajar todo el fin de semana conmigo. No sabia si brincar de la emoción o cagarme en los pantalones.
Después de no haber ensuciado mis pantalones, la maestra me sentó junto a Melisa, hasta podía oler su dulce aroma, una combinación de brillo labial, shampoo y paleta de la rosa. Aunque yo parecía un maldito ladrillo petrificado, a ella no le importo y de inmediato me saludo.
— Hola Andres, ¿así que tú vas ayudarme a no reprobar eh?
— Claro, jaja, ya vez, encarguémonos de ese Manganeso toxico, jajajajaja.
— Jaja…
Si, al parecer ella no entendió mi refinado chiste ñoño, pero que va, estaba hablando con ella. Seguí tratando de mantener una conversación con ella, y nos pusimos de acuerdo en dónde nos veríamos, al final la cita seria en su casa alas 4:00 p.m. Ella me dijo que iba a estar sola y que podría hasta las 8:00 p.m. ya que iría a una reunión con unos amigos. Yo salí de la escuela a mi casa aún si cagarme en los pantalones y me prepare para mi primera cita con Melisa y mi primera cita en todos estos 17 años. Busque una camisa de mi papá que al parecer me quedaba bien, limpie mis zapatos y busque trucos de: “¿cómo besar a una chica?” Pero enYahoo respuestas sólo decían estupideces, aún así acabe tomando unos condones del cajón de mis padres. Sí lo sé, lo más cercano a tener sexo era masturbarme frente a mi laptop viendo hentai, pero cualquier cosa podría pasar.
Llegue puntual a las 4:00 p.m. a su casa, Melisa vivía en una casa grande, al parecer su familia tenia bastante dinero. Toque el timbre y salio ella… Esta vez sin uniforme, con un pantalón de mezclilla y una blusa de tirantes rosa… No podía creerlo, todos los días la veía, pero verla así por primera vez, no podría creerlo, afortunadamente los libros que cargaba cubrían mi indiscreta erección. Ella me invito a pasar, llegamos a la sala, ella tenia música a todo volumen, era Skrillex y esa música de licuadora que esta de moda. Ella me dijo que me sentara y bajo un poco el volumen de la música.
— ¿Y bien ANDRES? ¿Por dónde empezamos? -Dijo ella, en un tono muy marcado y sensual mi nombre-
— Bueno Melisa, empezaremos con el bloque uno y dos, tenemos que contestar esta guía y luego…
— Espera, una amiga esta llamando, ¿qué tal si tú empiezas con eso mientras yo hablo con ella? Es algo muy importante, ¿shi?
— Ah si, esta bien, no te preocupes.
Pasaron 34 minutos exactamente y yo había contestado ya casi por completo toda la guia de Melisa, no me importaba, lo que en realidad me importaba era el hecho de estar en el mismo lugar que ella. Era casi una fantasía, una fantasía erótica de esas que pasaban en mis series de hentai y gore favoritas. Estaba pensando en eso, y me hizo recordar la vez que casi desangro a Ricardo. Una vez, estaba leyendo un experimento científico que habían inventado en China, para crear una droga casera con ingredientes que podías encontrar en casa, el experimento consistía en crear una droga similar a el Rohypnol, una droga que te deja en estado de inconsciencia, dejando cómo un títere a quien la consumiera, una de las favoritas de los violadores. Así que un día decidí prepararla en casa y probar mis dotes de científico. Al parecer fue exitosa, ya que cuándo se la di a probar a Ricardo en un vaso de jugo el se desmayo y se descalabro con la esquina de mi peinador. Quedo inconsciente unos 4 minutos y estaba derramando algo de sangre por su cabeza, pero por alguna razón yo no hice nada, sólo me quede viéndolo, y fue así hasta que llegaron mis padres cuando yo también empecé a gritar. Ricardo nunca supo que lo drogue, y todos pensaron que fue un simple accidente.
Melisa seguía hablando por teléfono en la cocina y yo seguía en la sala sentado, terminando lo que supuestamente, era su trabajo. Estando tan sólo mi mente se empezó a llenar de recuerdos muy extraños, recordaba esas escenas de Elfen Lieduno de mis animes favoritos en el cuál, una especie de humano mutante del sexo femenino tenia brazos fantasmas con la fuerza de despedazar a 10 personas a la vez, arrancándoles cada uno de sus miembros haciendo que expulsaran chorros de sangre cómo si fuera una fuente, o más bien una cascada interminable de sangre, recordaba esos hentai de mujeres de caricatura desnudas en dónde alguna extraña criatura con tentáculos penetraba sin piedad a esas chicas de ojos gigantes, mientras ellas gemían de dolor y placer. Mientras estaba recordando todo eso, en la acogedora sala de Melisa, apareció de nuevo esa indiscreta erección, pero esta vez acompañada de algo más, sentía una especie de sentido animal dentro de mi, una necesidad de desahogar toda esta sed. Recordaba los días y noches viendo las fotografías de Melisa en mi celular, haciendo zoom en su rostro… En sus senos. Y cómo nunca me había masturbado viendo ninguna de sus fotografías, no sabía el porque, sólo pensaba que estaba enamorado de ella y no sé… Estaba mal hacerlo. Pero esta vez estábamos solamente ella y yo, y yo podía verla hablando de espaldas desde la sala.
No dure mucho pensándolo y de repente, estaba bajándome los pantalones, así que lo hice. Empecé a masturbarme en silencio mientras ella hablaba por teléfono, estaba exprimiendo cada centímetro de su celestial cuerpo, cada centímetro, pero no podía verlo todo, así que me fui acercando poco a poco, quería observar más de cerca ese delicioso trasero cuando de repente. Melisa volteo.
— ¡AHHH! ¡¿Pero qué vergas estás haciendo maldito pervertido?!
Yo no supe que hacer y sólo me quede con los pantalones en las rodillas, los ojos abiertos como un búho y el pene en mi mano.
— Melisa, tranquila, yo sólo…
— ¡Alejate de mi, estúpido imbécil, ya veras lo que te pasa cuándo lleguen mis padres!
Melisa se hecho a correr por las escaleras al piso de arriba, pero antes de llegar y mientras yo trataba de alcanzarla, ella resbalo desde el último escalón, callo por rodando por todas las escaleras acabando en el piso.
— ¡MELISA ESTÁS BIEN?, —Dije yo— ¡MELISA!
Pero Melisa no respondía, al parecer se había desnucado dejándola sola y tirada frente a mi, yo estaba paralizado sin saber qué hacer, me quede casi 10 minutos parado, viéndola en la misma posición pero note algo, la erección no se había ido, de hecho, seguía igual o más fuerte que antes. Entonces la vi allí, tan frágil, tan delicada, tan débil, con su cabello lacio, y sus 34-C, su hermosa piel…
Me inque a dónde estaba Melisa, y estaba a punto de tocar sus senos pero un pensamiento de culpa me abordo así que retire la mano. Desafortunadamente mi erección era más fuerte que mi sentimiento de culpa así que lo hice. Toque su brazo y fui subiendo lentamente hasta su busto, su piel aún estaba cálida. Empecé a tocarla y en unos instantes la deje totalmente desnuda al igual que yo, la cargue y la puse en el sillón, y estaba yo ahí, cómo en aquellos capítulos de anime, la estaba penetrando salvajemente, me desgarre incluso el pene por lo que empecé a sangrar pero eso no me detuvo, al contrario. Así que ahí me tenían, un maldito debilucho de 17 años de 1:69 cogiendo con una muerta como el maldito Hugh Hefner. El frenesí se volvía más intenso, más hambriento así que fui a la cocina y encontré unas tijeras para cocina, y volví con mi dulce Melisa, corte todo su cabello, corte sus pestañas, sus cejas, sus párpados y la sangre carmesí cubría su hermoso rostro, la penetraba y mientras lo hacía empecé a cortar sus pezones, no sé qué me estaba pasando pero el olor de su sangre me excitaba, tome la malditas tijeras y las hundí en su estomago. Abrí por completo a la desgraciada, todos sus órganos estaban expuestos, así que ahora también le hacia el amor a sus intestinos, pero me quedaba sólo una duda, todo este tiempo que nunca me noto, que nunca me volteo a ver si quiera, todo este tiempo que estuve enamorado de ella y nunca lo supo, tenía que saber una cosa más, así que metí mi puño por sus costillas y justo cuando lo sentí, tire fuerte. Al parecer la perra si tenía corazón después de todo.
Cuento original por Dante Vasách.
