Me veía perdido en aquel lugar en el que podía hallar una nueva forma de amar con el mismo sentimiento a demostrar en el momento en el que te vi no lo sé, me llamo la atención algo hermoso en ti que hizo a mi corazón latir -yo pensaba que no me harías caso y que esto sería un rotundo fracaso siendo para mí un bello momento en el que te miro y hablo todo el tiempo……… cada vez que puedo te veo e inevitablemente sonrió hay noches que no sales de mi cabeza noches que tu imagen me devora como los pensamientos a mi mente por que de sobra sé que tienes esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que formas en cada paso de gesto que das. Trato de pensar en otras cosas pero a veces ni con formula general consigo despejarte de mi mente y con mis tonterías trato de hacerte sonreír, ya que esa es mi vida mi rutina ya que desde el día que te vi mire al cielo y jure matar todos tus demonios tal vez no se supone que sea perfecto, pero sólo trato de no ser tan estúpido siempre he dicho que las cosas no pasan por accidente, así que no fue una coincidencia conocerte, tú eres un nuevo aclarecer algo que favorece cada amanecer porque ya he pasado toda una vida a oscuras, fue entonces que cuando pude ver el cielo son mirar hacia arriba solo tuve que verte a los ojos porque tienes esa mirada tan tuya que me llena de calma de paz me tranquiliza, y esa manera tan tuya de sonreír toda esa belleza tuya reflejada en el lado anillado más brillante de Saturno, yo sé bien que soy un músico de segunda un dibujante de tercera y un poeta de cuarta tal vez son solo un montón de palabras pero aquí mis más ínfimos sentimientos están relatando en versos…
Prosa poética original de Bruno Rendón.
