Tus Labios Encendidos

Y tus labios que se encienden con mi nombre
que pronuncian en tiznadas letras “¿dónde?
¿cuándo? ¿cómo me darás
al fin el beso que yo ansío,
que me come?”

Ardes toda
son tus ojos llamas dos, consumidoras
y en tu boca
tus susurros que me adoran
fuerte encienden…

¡Quemas toda!
Con tus manos, con tu aliento,
con tus horas.
Me resisto a ser tocado por tu aurora,
luz rojiza que derrite y acalora
pues si ahora
yo besara con mis labios a tu boca
mataría pues tu flama con mi roca
fugaz mármol, intocable y ruda forma
sufriría ni un rasguño de dolor,
cuando tú te extinguirías pronta y sola
como un fuego se sumerge en alta mar
que fue cruelmente prendido y avivado
para hacer más doloroso su final.

Y verás,
no pretendo ser de ti tu matafuegos
ni robarte tu lucero
sólo porque me lo das.
Yo prefiero
aceptar duro y certero
mi papel, que me ha arrojado ya este cuento:
observar tu flama arder desde un vitral
nunca prometerte un largo y dulce fuego
aunque dentro,
tal vez quise siempre tu candor sincero.

Corazón
al rojo vivo te encendieron.

Poesía original de Quidec Pacheco.

Deja un comentario