Ni tan bonita ni tan mía

Rasgando con mis uñas al cielo
solo consigo que caiga sobre mi pelo
la condensación que ha dejado durante el día
la ensoñación de vernos. 

Suspirando hacía el horizonte
solo consigo ecos remotos
de viejos tiempos de alegría
cuyo sonidos ya se han roto. 

Mirando en cada esquina
solo me encuentro en la penumbra
calles cubiertas con amarillas hojas
que como una húmeda lapida entierran
donde ayer soñé mirándote con dulzura. 

Paseo en la noche por la ciudad llena de basura,
pero la anhelada soledad se ve rasgada por figuras
que se mueven desde otro mundo
y me roban por instantes mi pequeño y frío reino. 

Busco recorrer la ciudad, acariciándola con mis paseos,
de la misma forma que recorrería
con mis dedos tu suave figura
encerrados en una habitación casi a oscuras. 

Paseo por las calles y sueño con oler tu cabello,
tumbada en mi pecho y soltando locuras
sobre saltamontes que vuelven de sus tumbas,
y sobre pájaros que hablan la lengua de la ternura. 

Miro a las esquinas en la soledad de la noche
e imagino recorrer lentamente todas tus curvas.
Las tomo con mucha precaución
por temor a encontrarme de frente con la luna,
que me sonría de nuevo y pierda toda mi cordura. 

Tengo ahora por amante a la ciudad
y está triste y decadente por tanta basura
que se agolpa en cada calle y en cada fuente.

Tengo ahora por amiga a la fría soledad
que me acompaña desde las alturas
para caer en picado y devorarme
cada vez que cierro los ojos
y saboreo la dulzura. 

¿Y qué sería yo
sin tantas noches poniéndole tu nombre a la luna?
¿Qué sería yo sin mi propia negrura?

Kaosbronazo (“Tu Nombre a la Luna”)

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