Me estoy convirtiendo en mi madre,
Lo digo sin duda alguna,
Segura como cuando ella habla,
Sin pelos en la lengua,
Sin titubeos.
Me estoy convirtiendo en mi madre,
Me estan creciendo sus uñas
Cubiertas de tierra y polvo
De tanto barrer el camino
Que algún día habré de pisar.
Me estoy convirtiendo en mi madre,
Las reumas me estan fregando los huesos,
De noche los escucho crujir bajo el peso
De cada hora que pasa.
Me estoy convirtiendo en mi madre
Y zumban mis oídos porque en mi voz escucho la suya.
Me arde la lengua del fuego encendido en mi garganta.
Hablo sin miedo, río cuando quiero
Lloro cuando ya no puedo.
Me estoy convirtiendo en mi madre
Y puedo ver el fulgor de sus ojos en los míos,
No bajo la mirada
Incluso cuando no sé qué nos depara el camino.
Me estoy convirtiendo en mi madre,
Sus manos son mis manos
Y con ellas siento el pasar de los años,
Sus arrugas dibujando sonrisas en todo su rostro,
Mis cicatrices trazando los hilos que nos unen,
Aquellos que nos atan al pasado
Y dan paso al camino que nos espera
Todavía empolvado.
Me estoy convirtiendo en mi madre
Y tengo su sazón en la lengua,
Pero mis manos, aún torpes,
no logran imitar ese sabor a casa
solo encuentran un sabor a nostalgia.
Me estoy convirtiendo en mi madre
Y nos separa una frontera,
Pero cada mañana despierto con sus ojos en los míos y la veo sonriendo en el espejo
Con su lengua de fuego y sus manos cubiertas de polvo y de tierra,
Y su recuerdo alimenta el fuego que se enciende en mi pecho.
Me estoy convirtiendo en mi madre,
Lo digo sin duda alguna.
Poesía original de su servidora, Aileen Martínez Soto.
