La negra bella dama

Suena el teléfono en el salón vacío.
Nadie lo coge, se apaga el sonido.
El silencio inunda la oscura estancia
al mismo tiempo que el frío y la escarcha.

De repente el zumbido de un insecto
que hambriento se posa en el cuerpo.
Muerto.
Hace ya semanas se agotó el aliento,
justo el mismo día que llegó el invierno.

La negra bella dama
siempre te atrapa,
si no es hoy;
será mañana.

Un leve rayo de Sol entra por la ventana
iluminando la eterna, infinita calma.
Todavía reposa la cabeza tumbada,
todavía observa el techo, la mirada.

El reloj de la pared sigue girando,
a cada hora que pasa, grave gritando. 
Como siempre y para siempre contando
lo único eterno: el tiempo.

La negra bella dama,
ella y su guadaña,
no le importa donde estés
porque siempre te haya.

Quedan horas para la primavera
y de la solitaria alma en pena
ningún ser querido se acuerda.

Poesía original por raquelgb98.

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