Me agobia el obsceno guiñar de los semáforos,
como dijo un tal Palomares dándole al Stand By;
me cansa que el cielo sin estrellas,
sea sostenido por columnas de humo,
que a la golondrina la silencien las bocinas,
y que la brisa del mar se convierta en atascos.
Me aterra que mi rumbo lo decidan las rotondas,
y no los caminos forjados por bastones y caballos,
que una pausa en mis andares sea un paso de cebra,
en vez de un muro de piedra ahogado por la hiedra.
Me jode que los cinturones estén tras escaparates,
en vez de entre las nubes formados por estrellas,
quizás Orión ahora vista de etiqueta,
y caminé por alcantarillados urbanitas
Me declaro culpable,
ante mi odio enajenado,
a las postales del skyline
y a las junglas de cristal.
Poesía original de Capitán.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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