Rendido y Adormecido

se presume la brutalidad
con el ardor del cuero
quemando como soga al cuello

se abre al silencio una sonrisa
cara a cara con aquel, rendido y adormecido
sellando su amor bestial, en la piel…

ya no es el momento para hacerse valer
sino sus lagrimas,su destructiva pasión
solo encuentra cariño…a corte de hierro.

Poesía original de Santiago Tineú.

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