Ganas que se apoderan de mi y en ocasiones no me dejan dormir, que ponen inquietas mis manos, que me mojan, que oprimen mi pecho, que se meten en mi boca y me hacen salivar.
Ganas que me conducen, me aceleran, me paralizan y me taladran la cabeza.
Ganas que tienen el anhelo enhielarse con el fuego, de ser fuego que derrite el hielo, ganas que quieren ser fuego y dejar de ser ganas…
¡Mierda!…Meteré las ganas en el cigarrillo y me las fumaré también, antes de que ardan mis plumas sedientas de sol y se me quemen las alas.
Poesía original de Colibrí de los corales.
