Hola querido extraño: No recuerdo muy bien a donde llegaste la última vez, parecías un poco perdido cuando llegaste a mi puerta, con la cara llena de lluvia y un mapa viejo y desgastado, buscando los mejores lugares y siempre con la sonrisa perdida. Recuerdo las aventuras que me contabas para soñar despierta antes de que Morfeo me acogiera en sus brazos, siempre dormías a mi lado espantando mis fantasmas y huyendo de la realidad. Pasaron meses y por así decirlo años cuando decidiste aventurarte en mí; descubriendo cada parte de mi piel llena de constelaciones y futuras avalanchas de placer cuando me tocabas sin el más mínimo interés. Leíamos horas enteras Cortázar imaginando ser dos locos en París que buscaban su camino en una noche, nos hundíamos en la melancolía de Benedetti para amarnos a destiempo, jugábamos a ser locos cuando las mariposas amarillas de García Márquez invadían nuestra habitación, siempre jugando a ser los enamorados perfectos, buscando en las colillas de cigarro la sabiduría perdida que nunca llegaba. Recuerdo ser feliz a tu lado como lo son los niños en los parques, en esos días de verano donde el viento golpea tu cara y se llenan las rodillas de heridas. Recuerdo como conquistabas mi habitación con largas horas de besos y pasión, uniendo nuestras almas al ritmo de la vida, carentes de preguntas y respuestas. Emprendiste nuevos viajes,nuevas aventuras a otros lugares, prometiendo una postal en cada lugar donde dejabas un pedacito de ti, algo de mi que se quería ir contigo. Recuerdo tu cara y tu cabello despeinado,siempre lleno de gracia y encanto para perder en él. Hoy llevo miles de postales, no puedo recordar lo bien que se sentía sentirte, abrazarte cuando volvían los fantasmas, no sé donde andan mis versos y mis canciones. Ahora vuelves…Y tal vez ahora ya no serás un extraño.
Narración original por Daniela A.
