No conoce otra manera de hacerlo.
Se desgarra el alma a diario a través de las palabras,
toma lo marchito y lo transmuta en poesía para conferirlo a los demás.
Ella,
la apasionada,
la de los cabellos de fuego,
espera ser amada de la misma manera
sobre todo por aquellos a quienes les regala un trozo de alma marchita hecha poesía,
pero olvida
que si bien es su decisión regalar parte de si
no lo es que los demás acepten ese obsequio y lo adopten como suyo.
Si supieran como le duele,
cómo la hiere que al fin haya decidido quitarse una armadura tan pesada,
Y que la corten al instante con un puñal tan frío como lo es la indiferencia.
Ella,
la que ama de manera visceral,
también olvida.
Poesía original de Colibrí de los corales, Krisa Giraldo.
