Cuentos de hadas.

Cuando en Bogotá llueve, que es algo que sucede un poco más de 200 días de los 365 que tiene el año, emergen de las cloacas, de recodos y callejones, de los puentes octogenarios y las esquinas olvidadas, de túneles y casas olvidadas, de las sombras y arroyos inundados, salen de los espejos y de debajo de las camas, de los armarios y poco a poco de todas las calles se van apropiando, deambulan por la calles los seres congelados, mirando fijamente las puertas con los cerrojos colocados, esperan sigilosos el olor de la sangre caliente de un niño o de un anciano que aun los recuerde, Barba azul, el ratón Perez y todas la brujas, los seres de los cuentos de hadas, encuentran a un incauto que ya no tiene suerte y lo llevan a rastras a la casa de la muerte.

Cuento corto original de La pendejada literaria.

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