Cuando en Bogotá llueve, que es algo que sucede un poco más de 200 días de los 365 que tiene el año, emergen de las cloacas, de recodos y callejones, de los puentes octogenarios y las esquinas olvidadas, de túneles y casas olvidadas, de las sombras y arroyos inundados, salen de los espejos y de debajo de las camas, de los armarios y poco a poco de todas las calles se van apropiando, deambulan por la calles los seres congelados, mirando fijamente las puertas con los cerrojos colocados, esperan sigilosos el olor de la sangre caliente de un niño o de un anciano que aun los recuerde, Barba azul, el ratón Perez y todas la brujas, los seres de los cuentos de hadas, encuentran a un incauto que ya no tiene suerte y lo llevan a rastras a la casa de la muerte.
Cuento corto original de La pendejada literaria.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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