Fui yo quien decidió tomar la cuchilla y cortar la cuerda que sostenía a aquellos que se aferraron a mí. Fui yo quien creyó que el cielo estaría más cerca si cargaba menos peso a mis espaldas.

Iluso con una batuta liderando a los ineptos creyentes, los desesperados ausentes. Elegimos como imagen divina a todo aquellos que es inalcanzable, porque es fácil vivir perseguiendo un sueño; más fácil, al menos, que alcanzarlo y verlo por dentro.

Algunos soñadores no estamos hechos para algunas realidades y por eso somos grandes constructores de mundos sobrenaturales. Mundos donde el humano es benigno, donde el ser poco sufre, donde todo hace sentido.

Prosa poética original de Mr. Black Grass.

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