Tan foráneas pero tan mías;
lo caluroso de su ser que me hace sentir como en casa,
que me hace volver a los tiempos donde la vida era menos difícil,
tan igualmente llena de amor,
pero sin los desasosiegos constantes que te hacen olvidar por un momento que la felicidad está ahí.
Él, el de la piel de mármol,
tiene el poder con un beso de recordarme las formas más puras del amor.
Ese amor de “para siempre”
“sin miedo”,
“sin mesura”,
“sin esperar nada a cambio”.
Él, el que me abraza y me llena,
me recuerda cada vez
que los verdaderos amores, nunca se olvidan.
Que los verdaderos amores, de verdad son para siempre
porque dejan en ti,
sin saberlo,
silencioso,
escondido,
vigilante y protector
un trozo de alma.
Poesía original de Colibrí de los corales.
