Contaba las últimas monedas con las manos pesadas por el agua empapaba su saco, faltaban veinticinco centavos para volver a casa y la fuente no cesaba de mojarlo, de peinarle los pies a gotas.
Guardó con una felicidad acuática sus monedas y sintió cómo se dibujaba una sonrisa en su boca, que se desparramaba por toda la cara.
A veinticinco centavos de volver a casa, de recuperarlo todo, entre ladrillos, al lado de gente que hace lo que se ve que hacen, que cuentan lo que uno espera que digan y tras el cierre de sus puertas están a mucho más que a veinticinco centavos de su hogar.
Y entre carcajadas que juzgó indecorosas y no le importó, observó con los ojos del que ya está, el que sencillamente ya está, a toda la gente que sin saberlo camina por ahí, sin dejar huellas, sin habitar siquiera un segundo entre sus pasos.
Prosa original de Bestia Analfa.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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