Y me pides que cree para ti, de la nada, unas pocas palabras sencillas, certeras, coherentes.
¿Con que derecho?
No te basta acaso mi piel y mi saliva,
el sudor lubricante,
los besos vueltos cata,
el fruncir de los ojos,
el morder de los labios,
el gimoteo finamente temperado,
lo “no dicho” que se queda en la garganta,
lo dicho de color incongruencia,
las plumas erizadas,
la ofrenda de lealtad,
la embriaguez por tu endulzor,
el hambre de abrazos,
la sed de minutos,
el eco de risas negras,
las sonrisas luminosas,
ser un naufrago esporádico en el pleamar de tus ojos.
¿No te basta con eso?
He aquí las palabras que he esculpido para ti,
esas que anteceden el adiós que algún día será.
Poesía original de Colibrí de los corales.
