Cuatro y media de la mañana, a esta hora el frió duerme, y como el gallo, despertara justo antes del amanecer, para hacer de pesadilla, en apurado tranco matinal de trabajadores y estudiantes.

los gatos están en sus guaridas o cobijados a los pies de alguna cama, y solo una pareja de perros esta de turno esta noche, patrullando las calles, recorriéndolas en sentido contrario.

Los bares están cerrados y los borrachos en sus camas van camino a una resaca.

Le doy la ultima pitada a mi cigarrillo y concluyo mi paseo nocturno en busca del sueño perdido que hoy si pude encontrar.

Prosa original de Psychofinger.

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