35 años, 2 de divorciado: “Tal vez me estoy perdiendo de algo bueno”, divago su liberal mentalidad de sureño. Decidió averiguarlo esa misma noche y se quedo hasta el cierre del bar. Su jefe, que siempre lo observo con afán, le sirvió una copa.
“Besos y abrazos no quitan pedazos”, se repetía mientras hundía su lengua en la boca de su jefe. En pleno grado 2 se dio cuenta que no sentía nada, ni asco ni placer. Pidió disculpas y se retiro.
Tirado en su cama de soltero se masturbo pensando en su vecina, se durmió. Despertó feliz.
Prosa original de Psychofinger.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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