Saliendo de dudas

35 años, 2 de divorciado: “Tal vez me estoy perdiendo de algo bueno”, divago su liberal mentalidad de sureño. Decidió averiguarlo esa misma noche y se quedo hasta el cierre del bar. Su jefe, que  siempre lo observo con afán, le sirvió una copa.

Besos y abrazos no quitan pedazos”, se repetía mientras hundía su lengua en la boca de su jefe. En pleno grado 2 se dio cuenta que no sentía nada, ni asco ni placer. Pidió disculpas y se retiro.

Tirado en su cama de soltero se masturbo pensando en su vecina, se durmió. Despertó feliz.

Prosa original de Psychofinger.

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