Tocarte,
y en el intento perder la voz.
Acercarme,
y entre tanto perderte a vos.
Pelos de suave miel,
abrazos empalagosos,
calma mi hiel,
y sumérgeme en gozo.
Presa en Alma
me encontraba.
Atrapada como una rata,
día y noche desvelada.
Quererte me ha costado la vida.
Tenerte dentro de mis fantasías.
A mi Alma la encuentro dolida
y en tu panacea hundida.
Muy cerca la veo aparecer,
la negra sombra del ayer.
Atrévete a tocarla, dice desafiante.
Y conservar mi voz se torna lo más importante.
Belén es tu gracia que resuena,
enciende mi Alma a viva llama,
pendiente de que el amor no muera,
y que la distancia y prejuicio al fin ardan.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
Ver todas las entradas de Cadaveres