Vos

Estas calles indiscretas nos miran. Parpadeo. Bares, clubes, putas, avenidas, bibliotecas, todas susurran tu voz. Ese eco de tus palabras. ¿Recuerdas cuando vos decías que volabas y corrías con la blusa de cuadros levantada como que en forma de alas? Recorría a la idea de tu libertad.

Vos me inyectaste con esperanza, esa idea de amores y que más cosas. Caminaba por la calle gris y pensaba en tu rutina diaria. Recuerdo que vos no parabas de leer medicina (o no sé cómo le llamas a tus asignaturas universitarias) y yo pensaba que lo que necesitabas al día siguiente era una buena dosis de cafeína. Amaba verte con el espresso  y me enamoraba verte tan ansiosa y eléctrica. Amar un poquito más de vos.

Vos tenes un “no sé qué”, que no puedo explicar.  Vos tenes un nudo de cosas que ame y odie, pero a la vez ame más. Eso de los defectos, era tu mayor virtud.

Cara de niña, letras de adulta, indiferente, indecisa y a veces consciente de lo que querías. Aún espero una respuesta a mi pregunta, a mi más grande deseo, eso de tenerte a vos junto a mi cuerpo por el resto de nuestros tiempos.

Estas calles son muy anchas, muy largas sin vos. Son tan grises, tan vacías, daltónico del alma sin tu presencia.  Tu alma llenaba estadios enteros, anhelos aparentemente utópicos, erótica, pasiva, alegre, reprimida; todo aquello que mi mente no se cansaba de ver ni mucho menos pensar.

Rareza al cien por ciento, depresión sin dolor, amor sin sexo, Oliveira sin la maga, abrazo sin calor. Es aquello que ilógicamente es lógico, que el orden desordena los sentimientos. Quiero, puedo, envidio a la luna que alumbra tu cuerpo por las noches y lo baña con luz propia.

Esa catarsis, esa concepción de ideas, ebrio por tus besos. Vos, me mirabas indiferente y yo, con los ojos por fuera. Vaya gracia, vaya desapego del orgullo. Tan solo quererte, hermosa, tan solo por quererte.

Camino y reparo en mi deseo. Una noche, nuestros cuerpos amalgamados, nuestras almas yuxtapuestas en un juego de niños y de amantes, renacerán en un solo elemento. Seremos dueños del todo y de la nada. Vos sos mi musa, mi todo. Te espero en mi vida, pronto…

Prosa poética original de Manumdez.

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