Ven, fuma un cigarro conmigo. Te contaré de todos los lugares que no has visitado. Seré insolente, te diré que no lo has hecho simplemente por no haberlos contemplado a través de mis ojos.
Ven, puedo hablarte de las diferencias entre un punto seguido y un punto final. De la distinción entre soledad y autosuficiencia, entre el amor propio y el orgullo; entre la ira que nubla la visión y la complacencia. Conozco todas las delgadas líneas, suelo caminar con habilidad y todo el tiempo sobre ellas.
Ven, quiero hacerte sonreír. Tengo una manera peculiar de alabar exacerbadamente los defectos y comprender el mundo de fragilidades que se esconde tras murallas, en apariencia, impenetrables. Soy dócil frente a los corazones endebles y abiertos, insistente frente a la mentira reiterada de unos ojos implacables, adiós insalvable frente a la crudeza del egoísmo.
Te prometo que guardo mil y una justificaciones para tus errores conscientes. Sin embargo, albergo mil reproches frente al cansancio de vivir y la rendición apresurada.
Ven, no vas a ahogarte. Tengo un juego nuevo y mil experiencias que narrarte; tengo un beso comprensivo y una disculpa a flor de labios cada vez que mis defectos se vuelvan insorteables.
Tengo una dualidad concentrada en mi interior dispuesta a abrirte los ojos a un mundo que te ha esperado desde siempre. Yo puedo contarte cuantos paisajes disímiles puede albergar un mismo día y cuantas ilimitadas manías serán el pináculo de tu rutina. Las tuyas, las nuestras, las del futuro que impaciente nos espera.
… Yo quiero que el mito sea realidad, que la fábula nos vuelva protagonistas. Yo quiero ser el ‘desde siempre’ de tu vida.
Prosa poética original de Palabras Infértiles.
