Un amigo me dice “Todo  plan de alternar  poemas con prosas es suicida, porque los poemas exigen una actitud, una concentración,  incluso  un  enajenamiento  por  completo diferentes de la sintonía mental frente a la prosa,  y de ahí que tu lector va a estar obligado a cambiar de voltaje a cada página y así es como se queman las bombitas.”

Fragmento de Salvo el crepúsculo por Julio Cortázar.

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