Quiero sentir miedo. ¿Por qué nunca conocí el miedo? Ni miedo a perderte, ni miedo a la soledad, ni miedo al fin del sueño, ni miedo a la muerte, ni miedo al dolor o a lo desconocido. Mientras más razones existan, más me inunda la arrogancia y la negativa a la emoción. Tomé la carretera inconsciente de a dónde me dirigiría y terminé en el mismo sitio donde te encontraré siempre… todos los días tienen sol. Entonces recuerdo porque no almaceno ni un solo recuerdo tuyo en un día de frío, de lluvia. Eres un tesoro insalvable. Sigo extendiendo mi mano y tu desciendes vertiginosamente sin ánimo alguno de sobrevivir. Conozco cada emoción furtiva, cada pensamiento arrepintiéndose de existir, cada momento en que tu mente bloquea la profundidad de sus necesidades. Miro hacia el cielo y rezo por ti. Rezo a nadie, rezo a la nada.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Deja un comentario