No soy tu enemiga. Camino en dirección opuesta latiendo a tu ritmo sin entender siquiera la razón que unifica el compás. Deseando lo mismo que tú, pero con la suficiente valentía para admitir cualquier eventual fracaso.

No estamos en una balanza. Donde el que suma peso hace rasgar el suelo a un contendor imaginario. Somos fantasmas alineándose, esclavos de una dicotomía en sus afectos, donde una parte de nosotros, una débil, intenta posicionarse para alcanzarse en las sombras. Mientras la otra – irracional, impulsiva, iracunda y poderosa – busca en vano dar señales del triunfo en su batalla. Una batalla que libra a solas, con sus fantasmas.

No soy antónimo, no soy ironía, no soy la sonrisa macabra haciendo alarde de tu caída. Soy el camino paralelo forjándose en sus maneras, tentando al deseo soberano a morir de una vez; llevando el mismo paso aletargado de tus pies y el mismo peso repartido en tus hombros.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

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