¿Es raro, no?

¿Es raro, no? Esa capacidad que la mayoría tenemos para cambiar de emociones tan repentinamente, esa forma en la que pasamos de la alegría a la tristeza, o de la risa al llanto, de la diversión al aburrimiento, en fin… es raro.

¿Por qué nos sucede esto? ¿Qué hacemos mal? ¿Será que estamos mal de la cabeza? ¿O será, que quizá, ésta la naturaleza del humano, del despreciable humano, echar cabeza a todo lo que nos pone triste, solo para arruinar ese pequeño ápice de felicidad que pasa por nuestras vidas?…

No sé, solo sé que es raro, o quizá no, quizá sea algo de lo más normal, quizá no nos sucede a unos pocos sino a todo el mundo, o quizá es algo loco que mi subconsciente intenta asimilar de esta forma para no sentirme tan mal, o tan raro, o tan solo…

No sé, y es que después de reflexionar sobre esto, no se me ocurre nada, no se me ocurre una razón lógica, quizá estamos condenados a ahogarnos en los momentos tristes, y solo ese efímero momento de felicidad nos salva de no morir ahogados, de no quedarnos sumergidos del todo en llantos y jadeos.

Quizá algún día encontremos esa felicidad que durará más de lo normal, que quizá nos salve, o que quizá solo sea un espejismo que nos producirá un golpe más fuerte al volver a la realidad, no sé, solo espero, que algún día, la felicidad llegue a mí y se quede, que me sea fiel y no me abandone, y que me haga feliz, aunque sea por un instante.

Prosa poética original de Dreyk Rios de Colombia.

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