Nunca ha sido el qué estuviésemos haciendo, sea divertido o no, me apeteciese o me desagradase. Es el hecho de estar con ella. El verte, oirte, oirte reír… inhalar su aroma es el mayor diluyente de mi voluntad. Por eso incluso en los momentos tristes y en pequeños roces que tuvimos siempre encontraba la forma de llegar a ella atravesando el muro de mantas que se interponía entre mi reina y yo. No importa la situación o el lugar sólo ella.

Prosa poética original de Haz lo que debas.

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