No encontraba inspiración por aquel entonces, no encontraba algo que realmente me inspirara a soñar o a creer y que realmente me hiciera esforzarme. Mis mayores drogas por aquel entonces eran escuchar música, pensar y mirar el cielo estrellado esperando a que algo cambiara, o una señal, un augurio, alguna cosa que me hiciera sentir que estaba vivo y que todo aquello que tuve la oportunidad de sentir y vivir ya hace bastante no era mas que el prologo de una historia que tenia la obligación de vivir; Porque todas las buenas historias tienen que soprender y llenar desde un principio pero dejar lo mejor para el final.Y bajo esa ideología esperaba que mi final fuera un funeral épico en el que no lo solo se provocara tristeza sino tambien alegría, al ver mis personas cercanas, que aunque ya se me haya acabado el momento, tuve una vida plena, feliz y llena de aventuras que ahora era hora de que ellos contaran por mi.
Prosa poética original de Juanjose Chaparro.
