Andaban en lo mismo, acompañando a sus amigos que no querían ir solos a la disco, ya cerca de las tres de la mañana se encontraron camino al baño.
-¿Eres gay? pregunto ella
– Honey, la única forma en que lo sepas, es besándome. dijo él
Ella lo beso, húmedo y profundo. Al terminar, sonrió.
Rodaron por los pasillos oscuros, por las mesas, por los sillones. La noche en la disco gay se terminaba. Presurosos se dirigieron al motel más cercano ubicado, precisamente y oportunamente, en la esquina de la calle, mas el cartel “No se aceptan heteros” los detuvo.
Desanimados, pero no menos calientes, dieron rienda suelta con desenfado a su nueva y ardiente pasión en la plazoleta a la vuelta de la calle. Mientras caminaban a los paraderos con las manos vacías, los gays, cansados de tanto baile y flirteo, los miraban con desprecio.
Narración original de Psychofinger.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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