Disco Gay

Andaban en lo mismo, acompañando a sus amigos que no querían ir solos a la disco, ya cerca de las tres de la mañana se encontraron camino al baño.

-¿Eres gay? pregunto ella

– Honey, la única forma en que lo sepas, es besándome. dijo él

 Ella lo beso, húmedo y profundo.  Al terminar, sonrió.

Rodaron por los pasillos oscuros, por las mesas, por los sillones. La noche en la disco gay se terminaba. Presurosos se dirigieron al motel más cercano ubicado, precisamente y oportunamente, en la esquina de la calle, mas el cartel “No se aceptan heteros” los detuvo.  

Desanimados, pero no menos calientes, dieron rienda suelta con desenfado a su nueva y ardiente pasión en la plazoleta a la vuelta de la calle. Mientras caminaban a los paraderos con las manos vacías, los gays, cansados de tanto baile y flirteo, los miraban con desprecio.

Narración original de Psychofinger.

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