Le pregunto tantas cosas al aire, y no escucho respuesta de nadie. ¿Estoy solo? No, sé que alguien me oye, pero quizá yo no lo oigo a él.
No importa dónde y cuándo sea, no importa si es de noche o de día, si es verano o primavera, si es aquí adentro o allá afuera, simplemente quiero que alguien me escuche, que alguien me entienda, que me comprenda.
¿Estoy solo? No, porque ahora me siento acompañado, y aunque no pueda ver a esa persona, sé que es buena, y me quiere, ¿quién es? No me responde, y sé que jamás lo hará, solo me escuchará, y con eso es suficiente.
Ahora sé que estoy conversando con él, y a pesar de que no me habla, sé que me comprende. Y le doy gracias por eso. Gracias por no dejarme solo, gracias por conversar conmigo. Estoy seguro, estoy contento, estoy conversando con Dios.
Prosa poética original de Ángel Patiño.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
Ver todas las entradas de Cadaveres