Fueron hombres que amaban tanto la vida como la muerte;
hombres que se enamoran de ese fantasma
que pasea por los montes sus picardías cadavéricas
y que después se cubre los senos con un rayo de luna.
Mujeres que destilan virilidad en su orgullo,
que se dejan matar por la vida pero no por la muerte;
y que nos dejaron palabras llenas de hemorragias
que se revisten de plenilunio…
Fueron Tentáculos que sisean nocturnamente por el cosmos;
corazones que se salen de su órbita;
cavernas abisales llenas de tesoros
cuyo brillo se escurría por sus lenguas.
Hombres y mujeres que trataron a latigazos a unas musas
que se masturban en cada esquina de las frases,
y cuyos orgasmos fluyen en la tinta;
pues la pureza de sus obras reside en cada pecado consumado;
y su elegancia, en la falta de vergüenza.
Asustáis a los amantes de la belleza
al mostrarles el interior de la belleza,
al pegarle fuego al arco iris;
al vestir vuestros relatos y poemas
con las vísceras de los suyos.
Irradiáis demasiado negro para ellos;
con más intensidad que ellos;
porque lo mismo sois capaces de cortarle
el cuello a Dios,
que de morir por un ángel.
Poesía original de Erosignem.
