…era aún temprano y recordaba como aquel día, hace más de cinco años, despertaste primero, te estiraste, y me volteaste a ver con un ligero movimiento como para no levantarme, comenzaste a pensar qué hacer mientras tanto. Bajaste un pie de la cama apenas tapada, te quedaste mirando el techo, el humo del cigarro que recién apagaste hacia giros violentos por la ventana que quedó abierta. Movías tus manos, acariciabas tu vientre – aún no sé que era más suave, si tu vientre o tus manos, a mi me gustaba estar en ambos; y aunque a veces caía de tus manos, sabía que siempre estaría contigo en alguna parte de tu vientre y que tu piel me recordaba cuando posabas tus dedos por aquellos espacios en los que alguna vez estuve-.
Cuento corto original de Jonatán H. Andrade.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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