Fueron más enamorados

Fueron más enamorados que el frío de un rincón cualquiera de la provincia

Flamígeros diluyendo glaciares en el tiempo

Sin miedo a las gentes que en sus prejuicios los envidiaban

Sin miedo a las convenciones, al delito o a las penas del infierno de las que habla el pastor cada día en el culto

Y se fogosamente amaban a la vuelta de la esquina

A unos metros de  los perseguidores y los calumniadores nuestros de cada día

Y se curiosamente conocían

Pretéritos imperfectos y disímiles que convergen en el punto de las tristezas

Fueron más enamorados que esos relatos del ayer

Que las marcas forjadas a momentos en el pecho de lo vivido

Más enamorados que los contratos nupciales, los divorcios y la sangre

Más enamorados que la fuerza de unos ojos belicosos y oceánicos en lo profundo del silencio

Que los otoños del cuerpo que nos hacen recordar que el flujo de las horas es inexorable

Que el duro metal en las costillas del joven soñador y revolucionario

Fueron volcánicos, volátiles y no les importaba con cuánto llegar al último día del mes

Fueron tan uno que se hicieron carne, fuego y tempestad en la profana complicidad de la  alfombra

Fueron más enamorados que el amor de los más enamorados

Fueron, y en esa forma verbal radica el problema, y no en la urdimbre o en la pobreza o en la deshumanización, o en el fascismo o en comunismo/

Fueron y como un mensaje a los pies de la arena, se olvidaron de la poesía.

Poesía original de Jorge Sandoval.

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