Hace tiempo que me sequé las lágrimas,
que limpié las telarañas de mi corazón,
me deshice de las palabras que nublaban mis sentimientos:
Así desapareció…
el odio,
el miedo,
el rencor
e incluso el dolor…
Comencé a avanzar.
Un paso,
otro,
una caída.
Pero esta vez no me iba a parar,
otro paso,
otro,
uno más hasta que me el camino se hacía solo.
Y entonces te vi,
no supe entender tu luz, tu forma de brillar, de respirar o mirar…
El roce de tu olor me embelesó, en el océano de tus ojos bailé,
suave balanceo, como una música que suena y que no quieres parar,
un sentimiento que bombea a cada vena la sangre que te da la vida,
el tambor que retumba en las más oscuras pesadillas,
la voz que te guía, la mano que te levanta y acompaña,
en tu amor, Alejandro, en tu eternidad me quedaré para siempre:
El siempre que viene de la vida y hacia la muerte quiere yacer.
Poesía original de Líneas superpuestas.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
Ver todas las entradas de Cadaveres