Tropiece, brinque y llore, sonría, maldiga y contradiga. Parpadee frente a la luz del sol de cada crepúsculo; y coloque esos bellos labios suyos a la superficie de todas las manzanas rojas que existan sobre la tierra. Abrace, grite, manipule y atrévase. Recite poemas a la luna, a las estrellas. Baile sin resentimiento alguno bajo la lluvia. Celebre sus triunfos y fracasos; aplauda por sus amigos y también por los que no lo son. Atrape la inigualable efigie del cielo en sus ojos. Saboree todas las gustosas sensaciones de las virtudes, de los placeres y de los pecados… Yo le pido todo esto. Le ruego que cometa todas estas obras y, si se puede, delitos existentes también; sin especificaciones, sin juicios ni reglas. Sin culpas. Sí, puede hacer y ser lo que quiera. Únicamente, tendré el atrevimiento de pedirle un pequeño favor. Es más como una propuesta y me halagaría intensamente si usted la pudiera llegar a tomar en cuenta. Me gustaría -es una idea que revolotea en mi cabeza- que usted, hiciera y deshiciera su vida junto a mí. Por favor, solo conmigo. Quiero ser su cómplice. Quiero ser su pareja, su acompañante. Aceptaré cualquier “rol” que usted me quiera dar. Aceptaré lo que sea, con tal de disfrutar del todo y de la nada con alguien más. Esa persona es usted. Solamente con usted… Solo contigo.
Prosa poética original de Murillo (TrueColoredBlack).
