14

Perdón por la manera en la que a veces actúo, por ser tan egoísta y quererte siempre para mi, perdón por intentar robarme tu tiempo, por querer poseer tus labios y tus besos, por intentar filtrarme por la rendija de tus pensamientos, por querer ser humo en tu sonrisa, por querer balancearme en tus lágrimas, por querer hacer ruido en tu silencio y querer callar lo que gritas, por querer morir en tu noche.

Perdón por no acostumbrarme a tu ausencia, a estar sin ti, perdóname por no saber compartirte y negarme a negociarte, perdón por no quererte a la mitad, sino quererte completo. 

Te pido me perdones por querer ser parte de tus triunfos y saborearlos como si fueran míos, por tener miedo a dejarte solo, por hallarme también en soledad, por ser brusca, bruta, tonta y arrebatada, por ser tan impulsiva y tan sin estabilidad. 

Por soñar a lograr contigo lo imposible, algo así como incendiar con nieve, como ahogar con nubes, como escribir con agua o lograr un compromiso, como lograr cautivarte, como desear ser deseada, como una noche durmiendo contigo, como volar haciendo el amor con la mirada, como lograr que te arriesgues, quitarte el miedo a perder, a irte al carajo conmigo. 

Y es que me está consumiendo la soledad y la añoranza, el deseo y el sentimiento, el recelo y la incertidumbre, toda esa mezcla que se conjuga con el miedo. Miedo a no tener con quién mojar las canas en el café, con quién compartir las sábanas y el calor de las brazas, el humo de mis cigarros, lo imperfecto de mi ser, el porcentaje tan desgastado de mi mirada, el aliento de mis labios, el beso de mi alma, ver la mitad de ti con la mitad de mi, con quién vivir de muerte y morir de vida. Juego con letras y me trago palabras, inventando oraciones que transmitan, que te digan, que te griten, que pujen, que giman, que vomiten. 
Y si lo preguntas, sueño despierta.

Prosa poética original de María.

Deja un comentario