Donde hay grietas planto semillas

Qué prisa, qué desazón
la de los amantes en las paradas de autobuses
en los portales, en los aeropuertos
Sacuden en todos el ansía de poseer
el estúpido e intenso estado de caer
en redes que parecen eternas, vertiginosas, exclusivas.
¡Cómo iba a pensar yo en el descenso!
Si estaba cegada por soles espléndidos
En mí no cabían ya tantas soledades, sólo la intrínseca
la de siempre, mi gemela malvada.
Qué íntimo ese último beso
qué mirones inoportunos
Esa calidez nos toca de lejos, como el alma que deja el cuerpo
y dice un último adiós.
Todos tenemos ese adiós accidentado
Tan interno para siempre.

Has dejado semillas en mi estómago
de petunias, margaritas y rosas
crecerán por mi garganta
florecerán en mi boca.

Poesía original de Soraya Oliva

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