Triste.
Me pregunto si habrá cosa en este mundo
capaz de disparar la primavera en tu retina.
Complejo.
el jugo de su desprecio;
sus palabras subrayadas,
con acento en el espejo.
Huir.
Sólo sabes restregar tu alma
contra las paredes de tu cuarto,
contra un puñado de canciones,
sin salir de unas vivencias ya roídas por la niebla…
recuerdos que dejan un daño
irreversible en el cerebro.
Perdición.
Tus dedos sorbidos por el alma,
en estado catatónico;
escribes, y aún te quedan restos de soledad
bajo las uñas.
Esperanza…
Aún te sudan los labios
al pensar en uno de sus besos.
Poesía original de Eros Ignem.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
Ver todas las entradas de Cadaveres