Meditaciones del lado oscuro de la mente.

A veces no me queda remedio más que incendiar mis pasos,
para no dejar las huellas del dolor,
 el miedo y esta soledad que devora mi piel;
 Hay días menos grises, eso es verdad,
en los que tejo un arcoíris en el aire y mi cabello danza mientras camino al son de cualquier melodía,
pero no es duradero,
 porque regreso al origen,
observo mi condición de errante,
tal vez si alguien mirara por dentro podría percatarse del deterioro de mis sueños,
por eso hago incendios,
por ello desaparezco a cada instante de los que intentan quererme,
soy olvido en muchas memorias,
la sombra de un viajero sin rumbo,
la suerte de un vagabundo,
el tren descarrilado que se perdió en la obscuridad
vacío existencial de quien busca la paz,
por eso soy ceniza
       por esto
       causo tanto daño.

Poesía original de Mónica Olivares.

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