Carta para Jorge

miriamgris:

Querido Jorge:
Quiero contarte que estoy asustada, la noche se acerca y temo sentirme indefensa. Temo que me inunden tus recuerdos, ya sabes que no sé nadar.
Quisiera escribirte muchos poemas para que te dieras cuenta de todo lo que siento por ti, para que no pienses que me marcho porque se me ha agotado el amor, para que no pienses que tus ojos dejaron de encantarme… pero no puedo. Debes saber que al irte, mis palabras se fueron contigo. No es la primera vez que te vas, que me voy, que nos vamos… pero nunca te habías llevado mis ganas y mis letras, y ahora será más difícil sobrellevar el tiempo sin ti.
Esta noche, cuando empiece a salir la luna, me acordaré de ti, y me dolerá nuestra última conversación archivada en mi cabeza, me dolerá la última sonrisa que guardé en mi pecho, y me dolerá ese último beso, que bien habría podido guardar, si te lo hubiera dado.
Querido Jorge, mañana al medio día me vas a hacer más falta, cuando empiece el bombardeo de preguntas para saber en dónde estás y por qué no has venido a verme, y sentiré poco a poco cómo se me desgarra el corazón cuando cuente la verdad, cuando tenga que decir en voz alta que esto se ha terminado.
Para el domingo me verás en fotos del viernes o el sábado, sonriendo, bailando, haciendo todo aquello que solía hacer antes de conocerte, pero debo advertirte, que ni siquiera para el lunes habrán cambiado las cosas en mi interior. Ni para martes, ni para jueves, ni para agosto, quizás ni para el otoño esto ya haya sanado. Quizás en invierno, sigas aquí..
Querido Jorge, las horas avanzan y yo me siento incapaz de dejar de mirar tus fotografías, de imaginarme tus ojos mirándome, de imaginarte a ti dándome ese beso en la frente que me reconforta. No importa cuánto duela, soy y creo que seré incapaz de borrarte, jamás en la vida, Jorge, voy a poder sacarte de aquí.
He preparado una taza de café y me he puesto a escribir esta carta, no sólo para decirte adiós, sino también para decirte que me hará falta tu color en mis días. Y es que, ¿con quién se supone ahora que viviré mis aventuras? ¿a quién le tomaré la mano para enfrentar al mundo cuando quiera aplastarme? No podré reemplazarte jamás.
Y ahora, Jorge, creo que debo llegar al final de esta carta, pidiéndote que no me olvides jamás. Recuerda todas nuestras risas y bobadas, y que siempre estaré para ti.
Haz todo lo que te haga feliz, pero no me olvides, nunca me olvides.

Con cariño, Miriam Gris.

Prosa original por Miriam Gris.

Deja un comentario