Se pudren los días,
malolientes las noches…
Esa es tu vida.
Los buitres anidan en tus párpados,
rondando ese alma tuya que,
sin esperanza,
comienza a morir.
Los labios te saben a plomo y sal;
es el sabor del desengaño,
la mala digestión de todas las serpientes
que te obligaron a tragar.
Te comprendo…
los dos seguimos la ruta del eclipse.
Nos vamos oscureciendo,
menguando,
llenando de sombras.
Pero quizá consigas
arañarle un poco de musica al dolor;
quizá puedas construir algo bueno sobre él.
No sé…
Atesora tus llantos dentro de un poema;
o desnúdate delante del espejo
y no flaquees ante tus defectos;
piensa de una maldita vez
en cómo mejorarlos.
No te cuelgues tan pronto
del ocaso por el cuello…
Porque la ruta del eclipse
cada vez tiene mayor pendiente;
y cuanto más asciendas,
más abajo te encontrarás.
Aprende a nadar entre la mierda…
Es la única forma
que tendrá tu alma de limpiarse.
Poesía original de Eros Ignem.
