“Inseguridad traiste hacia mi, algo muy difícil de combatir.”
¿Confianza?
¿Que es eso?
Escondes tu corazón para no coger el riesgo.
Te conocen,
le gustas,
te hablan,
te ilusionan,
se divierten y se van.
No fue el primero ni el último.
Así te vas acostumbrando de los juegos, hasta el punto de esperarlo.
“Jamás te haré daño”, te dicen mientras te llevan de su mano a un lugar muy conocido.
La ilusión.
Un lugar oscuro,
lleno de esperanza y felicidad temporal.
Sientes tu corazón que se sale de tu pecho,
te enloqueces con la mirada,
con solo una palabra y ya es suficiente.
Todos lo niegan,
pocos lo entienden,
pocos lo admiten,
pero muchos lo saben,
cuando te dicen,“Te amo” y ya tu mundo se siente completado.
Ya caíste, te enamoraste.
¿y ahora que?
Se convierte en una rutina,
Hablan cada hora,
y se piensan cada segundo del día.
Sonrisas y caricias,
Lágrimas y llantos,
Entran celos y la inseguridad,
Pelean y empieza el juego de culpar.
¿Que harás ahora?
Le entregas tu corazón a las manos quien promete cuidarlo.
Días pasan,
ni una palabra dicha.
Meses,
ni tan solo una mirada.
Caminan con el alma de la noche,
pero con sonrisa de la mañana.
Ya es tarde.
Tratas para olvidar el dolor,
Buscas maneras para llenar el hoyo que dejó.
Bebes, sientes como el alcohol se apodera de tu cuerpo y de tu mente,
Sientes que ya estas libre,
Por un momento estas feliz,
Por un momento te olvidas que es sentir dolor o preocupación.
Felicidad, ay que bien se siente.
pero lo que no entiendes es que el alcohol no te da tu repuesta, si no te hace olvidar la pregunta.
Pasan horas y vas cayendo en tiempo.
Solo puedes pensar en el pasado,
su rostro,
sus labios pegados a los tuyos,
la manera que sus manos tocaban tu cuerpo,
como sus ojos iluminaban debajo de la luna,
el aroma que llevaba en su chaqueta, como entrelazaban sus manos con las tuyas,
todos tus secretos que solo él sabía,
cuando le contabas te tus aspiraciones en la vida,
y de tus miedos con los animales mientras él reía.
Todo era perfecto,
era real,
él era real.
Lágrimas te rozan la cara,
sientes un nudo atado en la garganta.
Llega la madrugada,
ahí estas,
sola en el oscuro,
ahogándote en tus propios pensamientos sin que nadie oiga tus suspiros.
Pero así es como termina,
vas cayendo de la nube que andabas.
Acuérdate,
Tú fuiste bella antes de que él te lo dijera.
Poesía original de Natalia Mazzitelli.
