Crónica de un regreso a casa sin ti.

miriamgris:

Hoy decidí ir al parque en vez de llegar primero a casa. Lo hice justo como todas las tardes de las últimas semanas, sólo que esta vez, sin ti.

El cielo estaba gris, la calle parecía  la de una ciudad fantasma, sin nadie alrededor.

Al llegar al parque, me senté en el columpio en el que siempre te sentabas. Algo en mi pecho se empezó a quebrar.

Hoy comprendí que esto de verdad se acabó, hoy acepté en verdad que esto ya no te importa.

Encendí un cigarro, el último en tu nombre, y rompimos en llanto el cielo y yo.

Decidiste dejar de quererme en mis peores días; siento que nada vale la pena, y ahora que te has ido, no sé cómo cambiar de idea.

Quise imaginarme que en una de esas, al voltear, estarías tú camino a encontrarme. Que me abrazarías con todo tu amor como lo hacía aquella pareja de enamorados que se refugiaba de la lluvia bajo un árbol a unos cuántos metros.

No importa cuánto lo hubiese deseado; yo sé muy bien que nuestros ojos no se volverán a cruzar jamás.

Las nubes grises comenzaron a llorar con más intensidad, terminé el cigarro y me dispuse a marcharme.

Mientras caminaba, empecé a sentirme sola. Verdaderamente sola…

Presioné mis brazos contra mí, ya no sabía qué hacer. La lluvia hacía mucho ruido cuando azotaba contra los techos de las casas, contra los coches. Casi podía escuchar el mismo golpeteo cuando caía sobre mi cuerpo, ahora vacío, tan vacío.

Continué caminando creyendo que en cualquier momento mis piernas dejarían de responder, y tendría que caer rendida ante tu lastimosa ausencia.

Pero lo logré, llegué a casa. Todo estaba en silencio, no había nadie ahí.

Una vez en mi habitación, me tumbé en mi cama y te invoqué en mi mente con más lágrimas aún.

Y ahora sólo puedo preguntarme si así es como será a partir de ahora, ¿así es como tendrán que ser los siguientes días?

Creo que podría soportar muchas otras cosas, pero no podría caminar a casa una vez más, sin ti.

– Miriam Gris

Prosa original de Miriam Gris.

Deja un comentario